El sistema eléctrico mexicano ante el invierno: cinco años de las mismas fallas
Apagones, falta de reservas y mantenimiento diferido se repiten como patrón estructural que ninguna administración ha resuelto de fondo.
Apagones, falta de reservas operativas y mantenimiento diferido se repiten como patrón estructural en el sistema eléctrico mexicano. No es un problema de una administración: es una crisis institucional que lleva más de cinco años sin solución de fondo.
El ciclo que se repite
Cada invierno, cuando la demanda eléctrica sube por el uso de calefacción en el norte del país, el sistema opera al límite de su capacidad. En 2021, una tormenta invernal colapsó la red en varios estados. En 2024, los mismos problemas —plantas fuera de servicio, falta de gas natural, líneas de transmisión saturadas— volvieron a poner en riesgo el suministro.
El sistema eléctrico mexicano no tiene un problema de capacidad instalada. Tiene un problema de disponibilidad real. Son cosas muy distintas.
Las causas estructurales
Tres factores explican la fragilidad del sistema:
- Mantenimiento diferido: La CFE ha pospuesto mantenimientos mayores en su parque de generación por restricciones presupuestales. Plantas que deberían estar al 90% de disponibilidad operan al 60-70%.
- Dependencia del gas natural: Más del 55% de la generación depende del gas natural, importado principalmente de Texas. Cualquier interrupción en el suministro —como ocurrió en 2021— tiene efectos sistémicos.
- Falta de reservas: El margen de reserva operativa del sistema está por debajo del mínimo recomendado internacionalmente (15-20%) en varios periodos del año.
Resolver estos problemas requiere inversión sostenida, política energética estable y voluntad institucional. Hasta ahora, ninguno de los tres ha estado presente de forma consistente.