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El almacenamiento de energía en México ya tiene reglas

México regula el almacenamiento de energía por primera vez. Esto es lo que cambian las nuevas DACGs y por qué son clave para el futuro del sistema eléctric

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Alejandro Camargo
Editor en Jefe · PowerTrends
20 de abril de 2026 · 4 min lectura
El almacenamiento de energía en México ya tiene reglas
Sector energético mexicano. — PowerTrends

México dió un paso importante en la regulación del almacenamiento de energía al publicar en el Diario Oficial de la Federación (DOF) las nuevas Disposiciones Administrativas de Carácter General (DACGs), el pasado jueves 16 de abril del 2026. El objetivo es claro, establecer reglas claras para una tecnología que hasta ahora operaba en un entorno de ambigüedad regulatoria.

El almacenamiento (principalmente en baterías) ha ganado relevancia a nivel global como una herramienta clave para mejorar la operación de las redes eléctricas, facilitar la integración de energías renovables y aumentar la flexibilidad ante cambios en la demanda y la generación.

Hasta antes de estas disposiciones, no existía un arco regulatorio dedicado al almaceniamiento de energía en México. Esto generaba incertidumbre sobre su tratamiento en el sistema electrico. Las reglas, modalidades de operacion, procedimientos de interconexion y contraprestacion, eran algo que no se conocia. Esta falta de claridad representaba un obstáculo para el desarrollo de proyectos, particularmente desde la perspectiva de inversión, permisos y modelos de negocio.

Las nuevas DACGs buscan atender precisamente ese vacío.

Qué cambia con las nuevas reglas

Las DACGs cambian esto al definir formalmente a los Sistemas de Almacenamiento de Energía Eléctrica (SAEE) como infraestructura capaz de extraer, almacenar y posteriormente inyectar energía al sistema

Pero más importante aún: establecen que su integración no implica automáticamente una actividad regulada única, sino que su tratamiento depende de cómo y dónde participan dentro del sistema.

Las distintas formas de participación

Una de las partes más importantes del nuevo marco es que el almacenamiento no se trata como una categoría única, sino cuenta con diferentes modalidades dependiendo de su configuración.

Entre las principales modalidades destacan:

  • SAEE CE - Asociado a centrales eléctricas articularmente renovables, donde el almacenamiento puede operar como parte de la planta para deslpazar su inyección a la red.

  • SAEE CC - Asociado a centros de carga, permitiendo a usuarios industriales o comerciales gestionar mejor su consumo eléctrico.

  • SAEE AA - Bajo esquemas de autoconsumo, donde puede cubrir demanda propia o inyectar excedentes al sistema.

  • SAEE No Asociado - Integrado a redes de transmisión o distribución, con fines de confiabilidad y operación del sistema, participando directamente en el mercado eléctrico mediante permisos específicos.

Este enfoque permite que el almacenamiento se adapte a distintas necesidades del sistema, desde optimización operativa hasta soporte directo a la red.

Participación en el mercado

Las DACGs no solo definen cómo el almacenamiento participará en el Mercado Eléctrico Mayorista, sino también bajo qué condiciones técnicas podrá integrarse al sistema, dos elementos clave para su desarrollo.

A diferencia de las centrales de generación, el almacenamiento no produce energía, sino que la administra. En este sentido, se le reconoce como un recurso con capacidad de comprar, almacenar y vender energía, así como de participar en servicios que contribuyen a la estabilidad operativa del sistema eléctrico. Al mismo tiempo, el nuevo marco establece requisitos técnicos relevantes para su incorporación. Los proyectos deberán cumplir con estudios eléctricos específicos, como análisis de flujo de potencia, estabilidad y comportamiento ante variaciones, similares a los exigidos para otras infraestructuras críticas.

Este doble enfoque refleja una idea central: aunque el almacenamiento es una tecnología flexible, su integración al sistema eléctrico requiere tanto reglas de mercado claras como una planeación técnica rigurosa para garantizar la confiabilidad del sistema.

Que podemos aprender de otros países

La regulación del almacenamiento no es un fenómeno exclusivo de México. En distintos mercados, la publicación de reglas específicas ha sido el punto de partida para el desarrollo del sector.

En países como Estados Unidos, la posibilidad de que el almacenamiento participe en mercados eléctricos impulsó un crecimiento acelerado de proyectos. En Europa, su desarrollo ha estado ligado a su participación en servicios de estabilidad de red. En América Latina, casos como Chile muestran que la regulación puede detonar inversión, aunque con retos en la definición de ingresos.

Un primer paso con retos por delante

Si bien las nuevas DACGs representan un avance importante al brindar certidumbre regulatoria, aún quedan elementos por desarrollarse, particularmente en lo relacionado con los modelos de negocio y las señales económicas que permitan a los proyectos ser viables en el largo plazo. El siguiente reto será observar cómo estas disposiciones se implementan en la práctica y cómo evolucionan los mecanismos de mercado para integrar plenamente esta tecnología.

La experiencia internacional sugiere una constante: establecer reglas claras es fundamental, pero el crecimiento del almacenamiento depende en gran medida de las condiciones del mercado y de los incentivos económicos disponibles.

La publicación de estas disposiciones marca el inicio de una nueva etapa para el almacenamiento de energía en México.